Quédate con esa persona que haga cada momento, uno inigualable.

Quédate con quien quieras compartir miles de primeras y segundas veces, con quien quieras mejorar y aventurarte.
Quédate con quien puedas ser tú: independiente, cursi o demasiado ridícula. Con quien definitivamente saque lo mejor de ti y te ayude a manejar lo peor de ti.
Con quien no seas un tú o un él, sino un ustedes.
Con esa persona con la que tardes en despedirte, con la que siempre quieras quedarte aunque sea 5 minutos más. Con quien sepa de tus peores errores y aplauda fuerte tus pequeños logros.
Quédate con quien compartas silencios, tengas pocas cosas en común y un mundo de diferencias. Con esa persona que te haga enojar tanto que termines riendo.
Con quien puedas tener tu espacio. Con quien te puedas dar tiempo, pero a la vez siempre quieras regresar después de viaje.
Con quien te bese en las noches, aunque sea a distancia. Con quien rías tanto que te duela la panza, con quien no te de pena ser tu.
Quédate con quien cuide de ti en días de enfermedad y con quien estarías dispuesta a curar a besos y tés de manzanilla.
Con quien quieras leer lo que ambos escriben, con quien desees comer un sándwich y pensar que es la mejor comida del mundo.
Con quien no sea y a la vez sea necesario.
Quédate con quien te quiera desarreglada y en tus días de mal humor, quien se coma ese platillo que hiciste que no sabe bien, con quien te corrija y aun así te haga sentir especial cada día.
Con quien te escoja cada día, con quien escojas todos los días. Con quien simplemente quieras contar en las buenas o las malas… sin dudas ni complejos.
Quédate con quien definitivamente podrías vivir sin él, pero hace un lujo de elegirlo cada día.
Quédate aunque no tengas tiempo, aunque tengas prisa… hazlo, valdrá la pena.
